El presidente ejecutivo de Cirsa, Joaquim Agut, se muestra confiado en la evolución bursátil de la compañía a medio plazo, asegurando que el valor de la acción reflejará su potencial a medida que el mercado de capitales conozca mejor al grupo.
El directivo, que presidirá esta semana en Terrassa la primera junta de accionistas desde la salida a Bolsa de la empresa, destaca que la cotización actual está condicionada por factores externos como la volatilidad de los mercados y el contexto geopolítico, pese a los sólidos fundamentos de la compañía.
Cirsa debutó en el parqué en julio de 2025 con un precio de 15 euros por acción y actualmente se sitúa ligeramente por debajo de ese nivel. No obstante, Agut subraya la consistencia del grupo, que acumula 70 trimestres consecutivos de crecimiento del EBITDA —excluyendo el periodo de la pandemia—, y su capacidad para cumplir con los compromisos financieros.
El presidente defiende que la salida a Bolsa ha sido una decisión estratégica clave para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, facilitar el crecimiento y reforzar el posicionamiento en el mercado.
Asimismo, destaca el interés de analistas e inversores institucionales, señalando que diversas firmas proyectan un potencial de revalorización significativo para la acción.
En cuanto a la estructura accionarial, el fondo estadounidense Blackstone mantiene una participación mayoritaria, aunque ha iniciado un proceso progresivo de desinversión que ha incrementado el capital flotante de la compañía.
De cara al ejercicio 2026, Cirsa mantiene sus previsiones de crecimiento, con ingresos estimados de hasta 2.560 millones de euros y un EBITDA que podría alcanzar los 820 millones, al tiempo que continúa reduciendo su nivel de endeudamiento.
La compañía aspira, además, a mejorar su capitalización bursátil como paso previo a una eventual incorporación al Ibex 35, un objetivo que, según Agut, dependerá de la evolución del mercado y del reconocimiento de su trayectoria por parte de los inversores.
Agut, ha reafirmado la estrategia del grupo basada en el crecimiento selectivo, descartando la entrada en nuevas áreas de negocio en las que la compañía no pueda aportar valor diferencial.
“No vamos a entrar en negocios donde no podemos aportar”, ha señalado el directivo al ser preguntado por posibles diversificaciones, en referencia a tendencias emergentes como los mercados predictivos. Aunque reconoce que este tipo de plataformas han tenido impacto en la cotización del sector, se muestra crítico con su regulación y funcionamiento. “Si quieren operar, deben hacerlo bajo licencia de juego y cumplir con las obligaciones fiscales”, ha indicado.
Agut admite que este segmento podría resultar interesante en determinados contextos, aunque lo considera un mercado limitado y sujeto a importantes restricciones legales, especialmente en España, donde no se permite apostar sobre temas políticos o religiosos.
En paralelo, el grupo mantiene su apuesta por el crecimiento inorgánico. Tras cerrar 2025 con un incremento del 8,8% en ingresos, hasta los 2.339 millones de euros, y un EBITDA de 747 millones, Cirsa prevé intensificar su estrategia de adquisiciones.
Según el presidente, la compañía está en disposición de abordar operaciones de mayor tamaño sin abandonar las compras selectivas en un sector fragmentado. Para ello, contará con una capacidad de inversión autofinanciada de hasta 500 millones de euros en los próximos tres años, además de una sólida posición de liquidez.
Agut ha subrayado que la política del grupo pasa por adquirir empresas con buen desempeño y sin problemas operativos, y no descarta analizar oportunidades como la posible compra de otros operadores del sector, aunque insiste en que cualquier movimiento dependerá de su encaje estratégico y del análisis detallado de cada caso.
Con esta hoja de ruta, Cirsa busca reforzar su posicionamiento internacional y explorar nuevas geografías, manteniendo un crecimiento sostenido y controlado.














